viernes, 1 de enero de 2016

Año nuevo: luz y vida nueva.




Mensaje por el nuevo año del Arzobispo Juan Carlos Urquhart de Barros.-

De la noche a la mañana no se pueden ejecutarlos cambios que por siglos necesita muestro mundo; pero debemos aceptar que elpequeño aporte de cada persona será la diferencia.


Todos los días y a cualquier hora, es el momento ideal para comenzar el cambio interior de vida. Como estamos acostumbrados al rigor y a la imposición social, en todo caso este cierre de año y comienzo de uno nuevo, puede ser una excusa ideal para ejecutarlo, ¡aprovechemos!


Cerrar un ciclo (un año) nos obliga a una reflexión profunda y un balance; en el cual se destacan frutos positivos y algunos negativos, los últimos, madurados y en el tiempo, también tendrán su
aporte positivo. Por lo tanto siempre vale la pena vivir y todo contribuye por sabiduría divina a la formación integral de la persona.


Abrir un ciclo (comenzar un año) nos obliga a soñar. Un cristiano debe ser un hombre o una mujer de sueños, porque la fe nos invita a ello: soñar es el primer paso de la creatividad y el segundo es preparar el terreno para aplicar el tercero: la acción. Qué hacer, cómo hacer y hacerlo.


El Dramaturgo T.S.Eliot dijo: ¡Sólo aquellos que se arriesgan a ir demasiado lejos pueden descubrir hasta dónde se puede llegar”

El poeta Antonio Machado complementó: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”

Y desde estas ideas, les aconsejo como reflexión, de fin y apertura de nuevo ciclo: la frase del Teólogo Lactancio del siglo III: “Donde el miedo está presente, la sabiduría no puede existir”. Así como las palabra de Jesús: “Levántense, no tengan miedo” (Mt. 17, 7 BL)

La Sagradas Escrituras nos aconsejan a través de Josué (1:7-9 BL) “¡Sé valiente y ten ánimo! Trata de observar en todos sus puntos la ley que te dio mi servidor Moisés. No te apartes ni a la derecha ni a la izquierda, y tendrás éxito por donde vayas. Releerás constantemente este libro de la Ley. Lo meditarás día y noche para que actúes en todo según lo que allí está escrito: de ese modo llevarás a cabo tus proyectos y tendrás éxito. Esta es mi orden: Sé valiente y ten ánimo; no tiembles ni tengas miedo; Yavé tu Dios está contigo adonde quiera que tú vayas”.

Sea para un cristiano o para cualquier persona de buena voluntad que practique el lenguaje del amor, aprovechar este corte numérico de los días para iniciar un ciclo de esperanza: “romper de una vez por todas la identificación tan frecuente a lo largo de la historia, entre cristianismo y conservadurismo, entre religión católica e integrismo, entre fe cristiana y fanatismo, por ser contraria al núcleo del evangelio.”


Como Cristianos debemos tener en cuenta que los cambios fuera de nosotros, en la Sociedad, en la casa compartida por todas y todos, se realizan por la vía política y en democracia, y si queremos un cambio auténtico para este 2016 que recién arranca, debemos apostar a la democracia y hacer uso del instrumento para el cambio que somos cada uno de nosotros y accionar. Los laicos desarrollando sus mejores potencialidades para el servicio público y los pastores asesorando a todos y todas por igual, desde la ley del amor.


No podemos avalar a una sociedad injusta y desigual, en la que los pobres y las mayorías oprimidas ven mermados e incluso negados sus derechos en favor de los privilegios de una minoría, como Cristianos tenemos que estar a la cabeza por la lucha en proclamar y denunciar: la incompatibilidad entre evangelio y acumulación; entre amor cristiano y desigualdades sociales; entre caridad e insolidaridad.


Como personas de buena voluntad, que ésta fecha festiva del año, no quede simplemente en un choque de copas y vasos, como todos los comienzos de año, sino que realmente se concrete ese + comienzo del cambio tan necesario para la persona y para la construcción de ese mundo posible: que
todas y todos soñamos, en el cual la Paz sea nuestra Luz.

“Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, conocerte es vida eterna, y servirte, plena libertad: Defiende a estos tus humildes siervos de todos los asaltos de nuestros enemigos; para que, confiados en tu protección, no temamos la fuerza de ningún adversario; por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.”

Que Dios Padre y Madre de todas y todos nos bendiga ricamente.


¡Feliz año nuevo 2016!

Juan Carlos Urquhart de Barros
Arzobispo
Iglesia Episcopal Antigua de tradición Católica y Apostólica.


jueves, 24 de diciembre de 2015

Reencuentro con el Dios interior.


Mensaje de Navidad 2015 del Arzobispo Juan Carlos Urquhart de Barros
Iglesia Episcopal Antigua de tradición Católica y Apostólica.


Como el mismo Cristo “el hombre no nace en la naturaleza. No nace desde los elementos hostiles, ni de los astros o vegetales. Nace desde el útero materno y es recibido en los brazos de la cultura. El hombre por ser un mamífero nace en otro y es recibido en sus brazos. Si fuéramos vivíparos, como los peces por ejemplo, podría hablarse de que la experiencia proxémica, hombre-naturaleza, es la primera. El pececillo debe defenderse solo en las infinitas aguas que lo rodean hostiles. El hombre en cambio nace en alguien, y no en algo; se alimenta de alguien, y no de algo.” (1)


“Y un día sucedió que “dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón." (Lc 2, 7; RV 1960).
Que aquel Cristo que nació del vientre de una mujer virgen y en un pesebre, renazca cada día en nuestros corazones.


Si analizamos nuestro entorno; constataremos que la catedral inmensa que nos envuelve es el mundo, todo lo que está ahí es para disfrutarlo, para dominarlo “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Gn 1, 28; RV 1960); pero dentro de ese macro lugar que es la casa compartida, antes debemos ocuparnos en reconstruir dos lugares: el pesebre y el refugio.


El pesebre es ese lugar humilde, santo, donde nacimos y crecimos, y el cual un día dejamos para formar otro: el hogar. Ese segundo vientre, exterior y material, nos permite sentirnos seguros, cómodos, plenos y desde esa comodidad familiar, ir creciendo, madurando, preparándonos día a día para interactuar con nuestros semejantes. Hermanas y hermanos iguales que nosotros que esperan allí afuera, en ese gran universo lleno de tensiones e ilusiones, un aporte bueno y solidario, para el bien común.


El refugio es ese lugar intimo en el que inhabita Cristo con nosotros, ahí elevamos nuestras más profundas plegarias, en Gálatas 2:20 mediante una escritura penetrante; el apóstol Pablo escribió: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Aprovechemos este tiempo, no esperemos más y aportemos mediante nuestra voluntad y acciones el crecimiento del Cristo en nuestro interior.


La Biblia dice claramente que nosotros debemos ser el templo en el que habita Dios (2 Corintios 6:16). Dios y Cristo viven en nosotros por medio del Espíritu Santo (Romanos 8:9-11). Por lo tanto, el grado en que Dios y Jesucristo moren en nosotros depende del grado en el que sigamos la guía del Espíritu Santo y utilicemos su poder para realmente llegar a ser como Dios el Padre y Jesucristo, en cuanto a su naturaleza, carácter, espíritu, actitudes, enfoque y amor.


El macro lugar que Dios pensó para nosotros está agonizando: una sobre explotación de los recursos no renovables; el cambio climático adverso; las guerras se multiplican; el narcotráfico avanza; los terroristas enloquecen; el capitalismo sigue engordando; persisten las discriminaciones de genero, sexuales, raciales; el gran drama de los refugiados; los 43 estudiantes mexicanos no aparecen; las masacres de Palestina, Francia, Irak; Haití; los indígenas siguen luchando por sus tierras; el egocentrismo político dividendo a las personas; se construyen nuevos muros; el hombre es lobo del hombre…nada responde a Dios y todo es causa de la persona humana.


Siempre es bueno repensar un nuevo pesebre, rediseñarlo, cuantas cosas de más y cuantas cosas de menos…concentrarnos en tener lo suficiente para vivir en equilibrio y ayudar a los otros a que lo logren, estas acciones nos llevarán a la armonía entre las personas y luego reflejarán en la Paz para todas y todos.


Apelando a la razón y a los mensajes de los grandes iluminados de la historia: todo comienza en el interior de la persona; en ese refugio donde día a día nace o muere nuestra parte divina; allí decimos los cristianos esta Cristo. Esa parte divina está en todas las personas buenas y malas; pero es la obligación de aquellas de buena voluntad trabajar en ese refugio para afinar al máximo los instrumentos de nuestra humanidad, para salir hacia afuera a dar lucha y construir ese mundo pacífico que antes lo soñó y lo diseñó Dios; ese mundo que Cristo antes del Cristianismo comenzó a reconstruir con acciones.


Queridos hermanos y hermanas, Cristianos, creyentes en Dios, hombres y mujeres de buena voluntad ¡accionemos! un mundo mejor es posible, y es posible desde nuestro refugio interior hacia afuera; que la luz interior de cada uno, al igual que la estrella de Belén ilumine a partir de esta Navidad un nuevo mundo: justo, solidario y en Paz.






Juan Carlos Urquhart de Barros
Arzobispo
Iglesia Episcopal Antigua de tradición Católica y Apostólica.






Nota:


(1) Dussel, Enrique; Filosofía de la liberación. Cap.2 De la Fenomenología a la liberación. Proximidad originaria, pag 29. Ed. La Aurora. Buenos Aires. 1985.-

jueves, 17 de diciembre de 2015

Fin de año con "Acción de Paz"


En Buenos Aires, el 15 de diciembre cerrando el año con la "Fundación Acción de Paz" en otro Encuentro Interreligioso, esta vez: "por una navidad solidaria para los hermanos en situación de calle y por el nuevo año". En la "Sala de representantes" Complejo histórico cultural, Manzana de las luces.









Palabras de Bienvenida a cargo del Presidente de "Acción de Paz" Lic. Alejandro D´Alesandro
























Palabra finales y balance del año a cargo del Presidente de la organización "Acción de Paz" el Lic. Alejandro D´Alesandro.


Obra de Teatro "Fusión" un éxito que conmovió a todos los presentes.


"Oh Dios, tú nos hiciste a tu propia imagen, y nos redimiste por Jesús tu Hijo: Mira, en tu compasión, a toda la familia humana; quita el odio y la arrogancia que nos corrompen el corazón; derrumba las barreras que nos separan; únenos en vínculos de amor; y actúa a través de nuestra lucha y confusión a fin de cumplir tus propósitos en la tierra, para que a su debido tiempo todas las naciones y razas te sirvan en armonía alrededor de tu trono celestial; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.!

Arzobispo Juan Carlos