lunes, 29 de abril de 2013

Sínodo de la Provincia Episcopal Antigua Argentina 2013.




Por: Arzobispo Juan Carlos Urquhart de Barros

Iglesia Episcopal Antigua en Argentina. 

En el marco del Sínodo General de la Iglesia Episcopal Antigua en Argentina y Uruguay, que se concretará en el mes de Julio en Montevideo Uruguay, se desarrolló en la ciudad de Catamarca, Argentina, el Sínodo de la Provincia Episcopal Antigua entre los días 8, 9, 10 y 11 de abril de 2013.


Diácono Mario y Mons. Fray Domingo María

Este Sínodo de la Provincia continúa abierto, y finalizará en el transcurso de una Segunda parte en la ciudad de Córdoba entre los meses de mayo y junio en Córdoba capital.


Obispos: Terragni, Urquhart, Suárez y Faúndez

Hemos elaborado programas y contenidos sobre la formación de los futuros Clérigos y las condiciones básicas para el  ingreso a la Institución. Estamos reflexionando sobre las problemáticas modernas de la sociedad actual y la respuesta que esta parte de la Iglesia Una de Cristo, brindará como estrategia de evangelización, fundamentada en la Biblia: palabra de Dios.



Presentación de Mons.++ Faúndez a parte de la Comunidad Antigua

Contamos, por Gracia de Dios, con la presencia de Mons.++ Fray Domingo María Faúndez, Arzobispo Primado de la Iglesia Apostólica Ecuménica Santa María al pie de la Cruz de Chile, quien invitado a la Argentina por la IOBE (Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava en el extranjero), tuvo la gentileza y humildad de compartir con nosotros en calidad de invitado de este encuentro y nutrirnos con su experiencia de 25 años de Sacerdocio con Cristo. También aprendimos de su experiencia como Católico Independiente en su contexto chileno.




Reverendo Padre Darío (Hermandad de los Nazareos IEA)

En la Iglesia no todos asumen el mismo estado de vida, ni desempeñan el mismo ministerio; hay jerarquías y hay fieles, célibes y casados, obispos, presbíteros, diáconos, religiosos y seglares.


Reconocemos una igualdad básica entre todos los bautizados que se retroalimenta con el sacramento de la confirmación, cuando reciben dones comunes que los capacitan para participar activamente en el dinamismo del Pueblo de Dios.

Como cristianos los fieles llevan impresa la marca de sacerdotes, profetas y servidores, dones inalienables que tienden a tener su expresión adecuada en una vida y en una acción auténticamente comunitaria dentro de la Iglesia.

Nuestra Iglesia instituyó en el transcurso de este Sínodo para animar a los laicos: el Ministerio Laico (o Seglar) de forma tal que cada fiel asuma mayor compromiso en su trabajo pastoral para gloria del reinado de Cristo.






Como a Israel, también se ha dicho a los fieles de la Iglesia: “Ustedes son…un Sacerdocio” (1 Pe 2, 9). San Juan explicita que esta dignidad es propia de cada uno de los fieles y don de Cristo: “Aquel que nos amo, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios, su padre” (Ap 1, 5-6).

La propiedad sacerdotal del Pueblo de la nueva Alianza está en correlación con el sacerdocio de Cristo, que es el Sumo Sacerdote que han penetrado en los cielos” (Hb 4, 14).




Los Obispos Suárez y Terragni, dan Gracias a Dios por los juguetes que han sido donados a nuestra Iglesia y que serán repartidos entre los niños presentes, como todos los fines de semana luego de la Cena con el Señor.
El mensaje y camino de Jesús se ha centrado en el reino como la verdadera riqueza de los hombres. Ese reino es el tesoro que nos llena, por eso nuestra existencia tiene que mostrarse internamente desprendida.
Los bienes del mundo han perdido su base, tomados en si mismos se convierten en mentira (dioses falsos). Desde esta perspectiva se devela como idolatría la absolutización de los bienes materiales o morales.
Jesús no solamente ha rehusado sino que aprovechando la ocasión ha proclamado un principio radical de la existencia: "Guárdense toda clase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes (Lc 12, 15).
La vida no es por tanto objeto de dominio como son los bienes de la tierra.

Diácona Elena Encargada del ropero comunitario repartiendo juguetes.

Según la parábola de Jesús: Habiendo conseguido un año numerosos frutos, un labrador creyóse asegurado, dueño del futuro y de la vida. Cuando estaba en esa situación la voz de Dios le dijo: "¡Necio! Esta noche te van a exigir la vida" (Lc 12, 20), Aquel hombre era rico para si, pero ante Dios se halló vacío de sentido.
Existe una riqueza que se cierra sobre el hombre y le convierte en un hombre del complejo engranaje de la tierra. Se da por otro lado, la riqueza para Dios, que es la que abre la vida de los hombres al misterio, más allá de la frontera de la muerte en las raíces mismas de la existencia .
Esta riqueza para Dios ofrece dos momentos primordiales: primero, por un lado es la plenitud de una existencia abierta al evangelio internamente llena de amor del reino y de su esperanza. Y por ultimo, toda verdadera riqueza de la vida es un don para los otros; por eso es rico el desprendido, o aquel que amando pone al servicio de los otros la abundancia o pequeñez de lo que tiene.



Decir que los fieles son Sacerdotes significa que ellos cooperan de alguna manera en la meditación de Cristo entre Dios y los hombres para la salvación. Este sacerdocio común es actualizado por los fieles con una doble modalidad; una modalidad en la que su misma existencia cristiana, ofreciendo a Dios como sacrificio aceptable y “espiritual” las obras propias del hombre cristiano, anunciando el Evangelio y haciendo oración y acción de gracias al Padre; es otra la modalidad litúrgica participando en el culto sacramental de la Iglesia, en particular en la celebración de la Eucaristía. Por eso la liturgia se considera con propiedad como obra de toda la Iglesia y no solo “obra de los curas” y las acciones litúrgicas como “celebraciones de todo el pueblo de Dios”; por consiguiente se puede afirmar que en el culto los fieles son también de alguna manera “celebrantes” y no meros asistentes.
En virtud de este sacerdocio, que radica en su bautismo, los fieles están agregados de alguna manera entre todos los hombres y dedicados al servicio del Dios verdadero.



Los Obispos y Clérigos presentes compartieron con nuestra comunidad de pobres a Cristo Vivo que camina con nosotros. Escucharon sus problemáticas familiares, en el contexto de las drogas, la cárcel y  la discriminación social constante que no les permite asumir oportunidades para el crecimiento de su dignidad como personas.



Vivimos en un ambiente cuyas ideas máximas y aspiraciones son radicalmente opuestas a las de Cristo: “Ellos no son del mundo, como no soy del mundo yo” (Jn 17, 14-16). Estas palabras se las repitió dos veces Jesucristo a sus apóstoles inmediatamente después de haberlos consagrado sacerdotes. Estas palabras deben verificarse también en nosotros. Si nuestro corazón no está impregnado del  espíritu del Evangelio , será el espíritu del mundo el que se insinuará en nosotros y hará que poco a poco vayamos descendiendo a su mismo nivel, para preocuparnos exclusivamente de los negocios profanos y del bienestar de la vida, desinteresándonos completamente de nuestra sagrada misión.



De estás convivencias con la realidad pobre de la Iglesia, surgen los compromisos sólidos y la unidad entre los clérigos que cada día se fortalecen más. Compartir la pobreza, la miseria y el dolor con los elegidos por Cristo, nos sensibiliza, nos compromete y nos acerca más al Cristo Liberador, al redentor, a la verdadera voz de los sin voz.


Esta invitación de ser la voz de los sin voz, es un gran desafío que nuestra Iglesia asumió con gran dignidad a través de la evangelización y más allá de las limitaciones que el mundo capitalista y egoísta nos impone todos los días.


Renovados en Cristo y con Cristo, asumimos la responsabilidad, como auténticos pastores, de promover a los pobres y conducirlos por el camino de la verdad y la vida.



La raíz de todos lo males que aquejan al mundo moderno está en que quiere prescindir de Dios, cuando la verdad es que tenemos una necesidad absoluta de El.
Si en el orden natural le debemos todo cuanto tenemos empezando por la misma existencia, nada digamos de nuestra dependencia en el orden sobrenatural. “Sin mi no pueden hacer nada” (Jn 15, 5). San Agustín hace observar que el Señor no dijo “sin mi no pueden hacer grandes cosas”, sino que afirmó: “nada pueden hacer”. Y añade el gran Doctor de la Gracia: “de la misma suerte que el alma es el principio de la vida corporal, así Dios es la vida de tu alma”.
Nuestra experiencia de todos los días nos recuerda que sin el apoyo divino, nuestra naturaleza no puede encontrar por sí misma el perfecto equilibrio moral.




Visita a la Gruta de la Madre de Cristo, en su advocación de la Virgen del Valle.



Creemos que con la Gracia de Cristo sacramentado, la fuerza de la oración y la unidad y solidaridad de todos los miembros de nuestra pequeña Iglesia, Iglesias amigas, Padrinos y hombres y mujeres de buena voluntad, lograremos sacar adelante esta obra que pretende reflejar el reinado de Cristo.



Como siempre afirmamos en nuestra Iglesia, que Cristo no intentó transformar el orden social, como tampoco quiso cambiar el orden político de su época. Aunque recrimina a los ricos injustos. No se encuentra en ninguna parte de su Evangelio un mensaje para la reforma de las estructuras económicas de su tiempo. Aunque objetivamente su comportamiento pudiera resultar “revolucionario” tanto para el orden religioso establecido, como para el orden políticosocial, lo cierto es que desde el punto de vista de su conciencia  Cristo muere en la cruz para cumplir la voluntad de su Padre por la redención de todos los hombres: su obra se sitúa más en la perspectiva del “orden” de las relaciones del hombre con Dios que en las perspectivas del “orden social”
En conformidad con la actitud de Cristo, la Iglesia reconoce que su misión propia “no es de orden político, económico o social”.
Tanto en un régimen capitalista como socialista la función de los cristianos será siempre de transformación de la realidad, del orden establecido, hacia el logro de un ordenamiento social progresivamente más justo y más humano. La Iglesia no pude quedar “fijada”, establecida, identificada con ningún régimen político, social y económico”.- 

Querido/as y estimado/as hermano/as te invitamos a caminar con nosotros para luchar contra el Pecado Social, producto del egoísmo humano, acércate a nuestra Iglesia que un lugar de trabajo espera por ti, conviértete en instrumento comprometido con Cristo para lograr el mundo que él vino a proclamar a través de la ruta del amor.

Paz y bendiciones.

++Juan Carlos

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Bibliografía consultada

Karrer, Otto; Meditaciones Bíblicas, Ediciones Sigueme, Salamanca 1965.-

Comentarios a la Biblia Litúrgica, Nuevo Testamento, Ed. Paulinas, 1976.-

Marmion, Dom Columba. Jesucristo ideal del Sacerdote.Ediciones Desclée de Brouwer, Bilbao 1953.-


domingo, 31 de marzo de 2013

Mensaje por la Pascua 2013.




Por: Arzobispo Juan Carlos Urquhart de Barros

Iglesia Episcopal Antigua en Argentina. 


En la historia tenemos noticias de dos celebraciones de la Pascua especialmente solemnes. La primera está en conexión con la reforma religiosa de Josías; se dice que se vuelve a celebrar como en su origen, aludiendo quizá con ello a la solemnidad y no a una repristinación del ritual (2 Re 22, 21-23). La segunda es la gran fiesta del retorno, celebrada bajo Esdras (Esd 6, 19-22).

Sin duda hay a lo largo de la historia evolución y notables transformaciones. Hasta hay evolución en la valoración de su importancia y en la valoración relativa de una fiesta frente a la otra; la Pascua predominó sobre los Ázimos (fiesta agrícola en la que se comían panes sin levadura) como la gran fiesta de la liberación. El ritual que leemos en el Éxodo recoge mucha praxis de la fiesta a lo largo de la historia, se densifican en él muchas etapas. La Pascua no es sólo memoria, celebración de un pasado que se apropia y se revive sacramentalmente; aunque objetivado es un modelo, ese pasado tiene una realidad viva y nueva en el momento de la celebración; pero, además, es promesa y esperanza, celebración adelantada de la salvación total.(1)

La Pascua Cristiana asume el mismo sentido, pero con contenido nuevo: es el paso del Señor de la muerte a la vida, principio  de la victoria  de todos sobre el mal y sobre la muerte.     

Este año 2013 con la Cuaresma comenzamos la preparación para la semana Santa, y la puerta se nos abrió el domingo de ramos con la entrada triunfal a nuestro corazón donde inhabita Cristo. El Jueves Santo oramos y le dijimos al Señor gracias por la fraternidad y la Eucaristía, los clérigos renovaron su Si; el viernes meditamos al pie de la cruz y nos nutrimos del mismo amor que Cristo brindo a sus ovejas cuando enfrentó la cruz y decidió morir para liberarlas; y finalmente el sábado la Vigilia Pascual para vivir el domingo la resurrección junto a Cristo y vencer a la muerte.

San Pablo nos dice: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe” (I Corintios 15,14)

Si Jesús no hubiera resucitado, sus palabras hubieran quedado en el aire, sus promesas hubieran quedado sin cumplirse y dudaríamos que fuera realmente Dios.

Jesús resucitó y venció a la muerte y al pecado; demostró ser Dios, y ganó para nosotros la vida eterna, resucitaremos también, por eso nuestra vida adquiere sentido.

La Resurrección es una luz para los hombres y cada cristiano debe irradiar esa misma luz a todos los hombres haciéndolos partícipes de la alegría de la Resurrección por medio de sus palabras, su testimonio y su trabajo apostólico.(2)

Los que festejamos a Cristo resucitado, el Jesús Dios que camina entre nosotros, consideramos a toda la Semana Santa como época de Fiesta, de felicidad, por más que tratemos de revivir la pasión dolorosa de nuestro redentor con cierto luto y tristeza. El Cristo vivo que late en nuestro interior, no permite más cruz y resignación para nosotros, y con mayor razón para un servidor comprometido, como los clérigos (que renovaron su compromiso con Cristo el Jueves Santo) los más comprometidos en irradiar la luz para que cada fiel; agnóstico; ateo; indiferente o hermano creyente de cualquier religión; conozca que Cristo Vive y camina entre nosotros.

El hombre religioso que observa escrupulosamente todos los mandamientos y las prescripciones de la ley, que intenta suplir las inevitables faltas con obras suplementarias no prescritas (oraciones, ayunos voluntarios, limosnas) que se esfuerza por ser perfecto en cada cosa, este hombre da a Dios obras…, no a si mismo.

Pero a Dios no le bastan las obras del hombre, sus actividades, ni siquiera la observancia fiel en cada momento de todos los mandamientos o una vida entera gastada al servicio de Dios, si esta fidelidad o actividad se queda en lo extremo, si no cambia lo íntimo del hombre. Este puede emplear toda su existencia en hacer lo que Dios prescribe y seguir siendo en su interior un perfecto pagano (cf Mt 23, 25-28).

Lo que Dios quiere es al propio hombre en su interioridad y por entero. Quiere ser realmente el único todo para cada uno, elegido de forma exclusiva y total; El no admite rival: “Ningún criado puede estar al servicio de dos amos; porque aborrecerá a uno y querrá al otro, o bien se apegará a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero” (Lc 16,13). Quiere penetrar en el “corazón” del hombre y transformarlo. En efecto, lo esencial en el hombre es el “corazón”, entendido no como sede de los sentimientos, sino como el centro íntimo en el que la persona se presenta a sí misma y donde nacen las grandes elecciones y decisiones responsables.(3)

Es necesario escoger con todo nuestro ser al único tesoro que es el Dios cercano en su Reino: “Donde tengas tu riqueza tendrás el corazón” (Mt. 6, 21).

Por eso los invito queridos hermanos a resucitar cada día con Cristo, fijarnos la meta de la santidad diaria, luchando contra la tentación que nos acecha y sobre todo combatiendo con la oración y la acción al Pecado Social, que destruye a nuestros semejantes….Que el Cristo resucitado en nuestro corazón explote hacia afuera: entre los más humildes y necesitados, para que lo disfruten caminando entre todos.

Que la semana Santa que pasamos, pase por nuestro corazón y nos encuentre cada día mejor persona.

Feliz Resurrección con Cristo nuestro Señor.

Arzobispo Juan Carlos
Iglesia Episcopal Antigua en Argentina

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Bibliografía consultada:


1-      Comentarios a la Biblia Litúrgica, Antiguo Testamento, Éxodo pag.170. Marova, Ed. Paulinas. Madrid 1976.-
2-      Fernandez, Teresa. Domingo de Resurrección. Catholic Net.
3-      Autores Varios, El Dios de Jesucristo; Cap III El Nuevo Testamento: El Dios revelado por Jesucristo: Los Sinópticos. Rossé, Gérard. 3- Las exigencias del amor, pags 93 y 94. Ed. Ciudad Nueva. Madrid 1984.-
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miércoles, 13 de febrero de 2013

Mensaje de Cuaresma 2013.


A Cristianos; fieles, seminaristas, religiosas, religiosos y Clérigos de la Iglesia Episcopal Antigua en Argentina.

Queridos hermanos con Cristo, Cabeza y guía de nuestro llamado y del Cuerpo Místico de la Iglesia.

Este miércoles 13 de febrero del 2013 comienza el Tiempo de Cuaresma, con la imposición de las cenizas. Se inician así los 40 días antes de la Pascua. Desde la Antigua Alianza, la ceniza era utilizada como signo de afiliación y de penitencia (2 de Samuel 13,19; Ester 4,1:3; Daniel 9,3; 1 Macabeos 3,47). En los primeros siglos de nuestra Iglesia, los penitentes -a partir de este día- se rociaban las cabezas con cenizas (simbolizando lo efímero y mortal de nuestras vidas terrenas). También se vestían con sacos, hasta que eran recibidos en la Iglesia, arrepentidos de sus pecados y reconciliados el Jueves Santo. Ya en el siglo IX se extendió la práctica de imponer las cenizas en la frente a todos los fieles.

En la liturgia de este día se usan una de estas dos fórmulas “Acuérdate de que eres polvo y en polvo te convertirás” (Gn. 3,19), o “Arrepiéntete", o "Conviértete y cree en el evangelio” (Marcos 1,15). En este tiempo cuaresmal la Iglesia nos recuerda, de un modo especial, nuestra condición de pecadores y la necesidad de hacer penitencia y de conversión en Cristo Jesús: eje central de nuestra salvación.

Este tiempo litúrgico, que se remonta a los primeros siglos de la cristiandad, está dirigido a prepararnos para la Pascua, la fiesta mayor de nuestra Iglesia Católica. Consta la Cuaresma de 40 días (como los que pasó Jesús en ayunas en el desierto). Desde el siglo IV (San Jerónimo, Egeria) era ya conocida la Cuaresma o quadragésima, mientras que datos sobre los ayunos durante varios días en preparación a la Pascua se remontan a los siglos II y III.

En Roma en siglo IV, el ayuno se extendía hasta tres semanas. Durante este tiempo litúrgico, eran preparados los catecúmenos para los ritos de iniciación cristiana (Bautismo, Confirmación y Eucaristía). Esta etapa crucial en sus vidas implicaba muchas veces el posible arresto y hasta martirio en manos de las autoridades paganas, división entre familias por causa de la fe, persecuciones y exilios. Aún, como entonces, la noche de la vigilia pascual son presentados con gran alegría ante la comunidad de fe los nuevos cristianos tras ser bautizados en una ceremonia muy conmovedora entre los creyentes.

El hombre es esclavo de los tiempos, se organiza en tiempos: por ahí dice este lunes arranco sin falta con el tratamiento y se traiciona a si mismo, llega el día y no inicia el  proceso. En cambio el ejemplo de Cristo no tiene tiempo el vivía las 24 horas entregado a su Padre Creador y a su Sagrada Familia. Es muy difícil emularlo, pero esa es su invitación, “la santidad”, hacía ahí debemos caminar con la tranquilidad y el convencimiento que nuestras limitaciones no nos permitirán avanzar, pero Cristo sacerdote camina con nosotros, comparte nuestro sacerdocio, tanto el universal como el vocacional, somos tales, en él y con él.

La Iglesia se organiza en tiempos litúrgicos, las oraciones en sus tiempos correspondiente en el transcurso del día. Todo sigue una serie lógica humana, un orden, aunque cuando actúa el Espíritu Santo no hay lógica humana, irrumpe, genera sorpresa, aporta un premio, deja un regalo extra, pero nunca actúa contra el orden Universal, siempre a favor.

Es verdad que Cristo tuvo un tiempo de penitencia en el desierto, 40 días; también de silencio: esos 30 años que preparaba su persona para la vida pública. Así y todo luego vivió tiempos de dudas y turbulencia: “Padre por qué me has abandonado”. Siempre como cristianos debemos prepararnos para asumir un rol más comprometido…es el legado de nuestro Maestro y Señor a sabiendas que volverá a probar nuestra fe y volveremos a dudar y temblar para crecer con él.

Para esperar esa sorpresa del Espíritu Santo, entra en juego la propia Fe del creyente, una fe que debe ser “acción”, debemos prepararnos para la sorpresa, preparar la tierra para que Cristo deposite la semilla y continuar trabajando en “comunión” con pecadores como nosotros y con Cristo cabeza, para que florezca la tierra y continúe el crecimiento propio y comunitario.

Los Clérigos debemos además, darle importancia al hecho de ser fermento en la sociedad, y serlo…no basta con decir tibiamente lo llevo a Cristo en el Corazón, sino que hay que marcar la presencia de Cristo desde nuestra vestimenta, discurso, acciones, y no mantener complejos porque somos Católicos Independientes, debe quedar bien claro que la Iglesia de Cristo es UNA y nosotros somos parte de ella, una alternativa católica o una mirada dentro de la diversidad cristiana pero UNA IGLESIA. Cristo por un lado nos valida cuando nos da la fuerza, la energía, la luz y todos los instrumentos necesarios para caminar por un sendero transparente, pero la primera validación de nuestro sacerdocio viene del que nos eligió antes del vientre de nuestra madre. Cristo nos ofreció un reino que no es de este mundo, que perseverantemente debemos reinplantar en nuestros días, y para ello debemos renovar constantemente nuestro “si a Cristo”. Es muy claro que el Príncipe de estas potestades capitalistas y sus secuaces nos negará en estos días e intentará utilizando diversas formulas destruir nuestro apostolado pero los buenos frutos marcan jalones que guían nuestros pasos, y a la vez servirán de faro luminoso para los que caminan detrás, o para aquellos hermanos que pierden el rumbo en el camino.

La cuaresma debe ser reflexión (acción hacia adentro) y explosión (acción hacia afuera). No es suficiente con intentar arreglar todo adentro, el mundo no se para, porque la Iglesia instituyo una cuaresma, nuestras ovejas están en esa parte del mundo. Si Trabajamos y explotamos: vamos reflexionando; elaborando el perdón: vamos caminando y viviendo la penitencia...nos reconvertimos continuamente y muere el hombre viejo para dar lugar al nuevo.

En este tiempo, todos y todas, tenemos la difícil tarea de trabajar nuestros odios, resentimientos, dolores, miedos, para poder perdonar…sin perdón no hay madurez y sin ella no crecemos. Los cimientos de la Iglesia deben fundarse en el Amor. Dios, en el misterio de su muerte y resurrección, ha revelado en plenitud el Amor que salva y llama a los hombres a la conversión de vida mediante la remisión de los pecados (Hch 5, 31)

La tradición de la  Iglesia nos pide que al igual que aquellos primeros católicos, en este tiempo cuaresmal debemos reflexionar muy profundamente en los grandes misterios de nuestra salvación, en especial la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, por medio de la oración, el sacramento de la reconciliación, lecturas, liturgias, retiros, visitas al Santísimo Sacramento, el ayuno y la abstinencia, devociones y obras de caridad, el estudio bíblico, participación en el Vía Crucis, entre otras prácticas abundantes entre nuestra riqueza católica. Este es un tiempo de conversión, de cambio, de buscar reconciliados y arrepentidos a Jesús; de meditar cuán auténtica es nuestra amistad con Él, quien por nosotros se ofreció sin reservas al sacrificio como cordero llevado al matadero. Él aguarda por nosotros. Por su sangre fuimos redimidos, y con el signo de su santa Cruz se firmó una nueva alianza gozosa entre Dios y la humanidad.

Aprovecho esta carta para invitar oficialmente a los Clérigos al Sínodo de nuestra Iglesia que se desarrollará en el mes de abril en la ciudad de San Fernando del Valle de  Catamarca, acorde al anexo que acompaña a este mensaje. Que desde nuestra propia conversión convirtamos a la Iglesia en un hogar que acoja a todos los hermanos sin ningún tipo de distinción y sobre todo no abandonar la lucha por la unidad de las Iglesias Cristianas.

También pido oraciones por la salud y futuro del Papa, líder de la Iglesia Católica Romana, Arzobispo Joseph Alois Ratzinger, quien apelando a un gesto de humildad frente a su Salud delicada, decidió retirarse para que lo sustituya un colega más joven. Y más oraciones para que El Espíritu Santo ilumine al Cónclave que elegirá al próximo Papa después del 28 de febrero del corriente.

¡Paz y bendiciones!

Mons.++ Juan Carlos